Hay constancia de la celebración de la fiesta el día 8 de Septiembre y del comienzo inmediato del novenario, en archivos muy antiguos. Estos actos siempre tuvieron lugar en la propia ermita, encontrándose referencia a la procesión de la Sagrada Imagen hasta el «árbol gordo» para dichas celebraciones.
Los principales cultos son la Solemnísima Función Religiosa que tiene lugar en la mañana del día 8 y el novenario dedicado a la Virgen en los días posteriores. Durante el mes de mayo, eminentemente mariano, se mantiene la tradición de ir a visitar el Santuario.
Dentro de las características de cada época la velada de la Virgen se ha celebrado siempre con inusitado esplendor. Hasta finales del siglo XIX era número obligado la celebración de una capea en la plaza instalada para la ocasión corriéndose antes por las calles un toro «enmaromado ». Nunca faltaron los fuegos artificiales en el patio de la ermita.